España vs Iran

España enfoca a su estilo “innegociable” para encarar el segundo partido del grupo B del Mundial Rusia 2018 contra Irán, su defensa y su balón parado, un aspecto en el que incidió este lunes Fernando Hierro, seleccionador español, como una de las grandes virtudes de su rival de este miércoles.
Superado aparentemente el terremoto que acompañó las últimas horas previas al debut en la gran cita de Rusia, la selección española se agarra a su estilo intocable para imponerse a la adversidad y demostrar las razones por las que es señalada como una de las favoritas al preciado título. Solo Cristiano Ronaldo fue capaz de frenar una reacción repleta de personalidad.
La destitución de Julen Lopetegui apenas 48 horas antes del arranque, la crisis abierta en Krasnodar y la tensión trasladada a los futbolistas, un penalti en contra nada más arrancar el Mundial… eran condicionantes suficientes para afectar a la imagen de España. Pero nada frenó su fútbol. El premio a su remontada, a levantarse dos veces de la lona con personalidad, lo dejó escapar en los últimos compases. El empate obliga ahora a ganar y por cuanto más goles mejor.
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En un Mundial marcado hasta ahora por la incapacidad de selecciones grandes de superar planteamientos de rivales con un teórico papel de menor, España encara en Kazán uno de esos partidos en los que el rival renunciará al balón, armará un planteamiento defensivo con líneas juntas y se verá obligada a buscar variantes. Al toque le debe acompañar la velocidad y la verticalidad.
Hierro apostará por la línea Del Bosque: confianza tras el error. La mostró en el inicio del camino a la gloria en el Mundial 2010, cuando los focos de la crítica apuntaron a la figura de un inexperto Sergio Busquets que le superó aquel estreno fatídico ante Suiza. “Sería el jugador en el que me reencarnaría”, llegó a decir Vicente.
En tanto, Irán encara el partido contra España con la tranquilidad y la confianza que le otorgan los tres afortunados puntos pescados en el último minuto en el San Petersburgo Arena frente a Marruecos, y con la idea de que el empate es un excelente resultado.
Para ello, planteará un partido igualmente defensivo pero con una variante táctica diferente: todo apunta a que Queiroz apostará por dos líneas de cinco muy juntas y un hombre peligroso aislado en ataque, el delantero del Rubin Kazan Sardar Azmoun.
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El objetivo es elevar la presión unos metros más, tratar de impedir que la pelota circule, y que cuando lo haga tenga dificultades para pasar por las botas de Iniesta, Busquets, Silva e Isco. Al igual que en el partido frente a los magrebíes, los persas no tendrán ningún reparo en dejar la posesión a España y mirarán de reojo a Azmoun y al delantero del Az Alkmaar Alireza Jahanbakhsh, los dos piezas más peligrosas de la telaraña de Queiroz.
En un Mundial marcado hasta ahora por la incapacidad de selecciones grandes de superar planteamientos de rivales con un teórico papel de menor, España encara en Kazán uno de esos partidos en los que el rival renunciará al balón, armará un planteamiento defensivo con líneas juntas y se verá obligada a buscar variantes. Al toque le debe acompañar la velocidad y la verticalidad.