Ronaldo

Los números hablan por sí solos. El Real Madrid cuenta a estas alturas de la película con hasta cuatro (Kroos, 461; Isco, 367; Modric, 361; Marcelo, 330) de los diez futbolistas que más pases buenos han completado en campo rival durante esta Champions. Algo que, de cara al próximo sábado, Zidane deberá poner en valor para tratar de superar, a golpe de calidad, las distintas pruebas que le vaya planteando su homólogo alemán. Y en esas, los papeles de Marcelo y Carvajal son sumamente importantes para el equipo, dada la complementariedad del uno con el otro y para el juego colectivo. El brasileño, partiendo desde la izquierda, sin duda alguna el sector más creativo del equipo blanco, es, como volvió a demostrar ante PSG, Juventus y Bayern de Múnich, absolutamente determinante en dos de las tres fases sobre las que se sustenta todo planteamiento moderno: organizando y atacando. Mientras que Carvajal, por una cuestión tan técnica como física, destaca cuanto más cerca interviene de las dos áreas. Dos nombres que, sea como fuere, son de enorme trascendencia para el fútbol blanco.
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Porque un buen Marcelo y un buen Carvajal son, en contacto con Kroos, Modric, Isco, Ramos o Benzema, argumentos de muchísimo peso en el ataque posicional. Y esa, con total seguridad, será una de las muchas claves que lleve a Zidane a elegir entre uno u otro sistema: la manera en la que, de mediocampo hacia delante –con la excepción del central andaluz-, consiga rodear al brasileño y al de Móstoles cuando, colectivamente, rubriquen sus acciones. El 4-1-4-1 del Allianz Arena, por utilizar un caso muy reciente, se acabó quedando corto ante las evidentes dificultades que mostró el Real Madrid para encadenar tres o cuatro pases consecutivos. Pues, de manera coral, el hecho encuentra su explicación a partir de la disposición tan particular del equipo cuando pretende dominar a partir del esférico. Algo parecido a lo que sucedió durante la visita del PSG al Santiago Bernabéu. Y es que, como ha quedado demostrado, el rombo (4-4-2) desprotege en demasía a los dos laterales: quienes quedan a merced de una sobreactuación imaginativa para servir de verdadero peligro. Porque si el plan del Real Madrid en Kiev pasa por alejar a Salah (& Cía.) de Keylor para acercarse a la victoria, deberá ayudar a Marcelo-Carvajal a clavar la bandera. Y para ello el rol de los interiores, Isco, Bale o Benzema es clave.
limitar las transiciones del Liverpool pasa por perder el balón arriba y con el equipo muy junto. ¿Cómo conseguirlo? Parece difícil sin Benzema, es indiscutiblemente más sencillo con Isco y parece imposible conseguirlo sin Carvajal y Marcelo bien potenciados -y estos, sobre todo esta temporada, han estado más cómodos con dos piezas más o menos fijas en posición de extremos-. La ecuación no resulta sencilla para Zidane. ¿Vosotros cómo la resolveríais?
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El futbolista del Liverpool que más balones recupera, y en pos de que el Real Madrid falle lo mínimo posible en su propio campo, me imagino a Casemiro algo más adelantado que de costumbre (que no es nuevo): para que sean Kroos-Modric quienes saquen el esférico y el brasileño, al estar más adelantado, haga frente a balones divididos.