Javi Martínez

Jupp Heynckes miró a los ojos a una plantilla con la que había compartido la victoria nada más pisar el Allianz. Desde el camino de lo conocido, el alemán tendría en esta nueva etapa un reto en recuperar la estabilidad y el orden, dos conceptos muy valorados en la peculiar Baviera y en un club tan exigente y exigido como el Bayern. En lo referente a su desembarco, Heynckes desempolvó el álbum, dibujó una sonrisa y se puso a ordenar la casa del gigante bávaro. Y lo hizo, lo ha hecho, sin tocar demasiado con respecto a lo que tocó en 2013 con mando de líder. Sus chicos son más mayores y más experimentados, así que tampoco necesitaban nueva o demasiada información; no le dieron demasiadas vueltas a la cabeza para reencontrarse con la tranquilidad. Sin un camino demasiado sofisticado pero reconocible llegan a las semifinales de la Copa de Europa, en un contexto quizás más valioso que uno donde todo fuese más elaborado.
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Uno de esos jugadores que con Jupp está volviendo a los orígenes es Javi Martínez. El pivote navarro, nacido de Lezama para visitar y llegar al área, fue reclutado por el Bayern para adaptarse al fútbol que la Bundesliga y el proyecto posterior a Louis van Gaal buscaba en sus centrocampistas. Martínez había conocido el cambio de ritmo para adaptarse a defender hacia delante y dominar el rechazo como pocos centrocampistas en aquel momento. Lo cierto es que llegó Guardiola, también las lesiones, y su desarrollo competitivo viró hacia la zaga. Cuatro años y dos entrenadores después, Javi está siendo el pivote único del campeón alemán, y va a terminar siéndolo en lo que resta de temporada en un escenario demasiado complejo. O cuanto menos, muy particular.
En la tesitura actual, la baja de Arturo Vidal podría dar entrada a un atacante en lugar de un centrocampista, y en esa duda, entra a colación y con gran relevancia la zona de Javi Martínez. El Bayern no ha tirado de probaturas en demasía a la hora de reproducir su actual camino competitivo, y es que sus principales ‘updates’ han venido por la incorporación de James Rodríguez y el cambio de estatus de Kingsley Coman. Conocidas las bajas del francés y del chileno, Heynckes podría pensar en utilizar una alineación plagada de jugadores ofensivos, en el que el ataque exterior con Robben y Ribery, el juego en el área de Lewandowski y Müller y la zurda de James para complementar llevarían a Javi Martínez a encargarse y responsabilizarse de una segunda jugada que parece fundamental para iluminar el Allianz y penetrar en la mente del Madrid.
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Y es precisamente a su alrededor donde el Real Madrid puede pararse o correr. Dos jugadores parecen los más preparados para, cada uno representando un camino muy diferente, alejar a Javi Martínez, y por tanto al Bayern, de la sensación de dominio o iniciativa. A la espera de lo que alinee Heynckes, Karim Benzema y Marco Asensio parecen el complemento ideal para que el Madrid del control se una con el Madrid de Cristiano. Francés y mallorquín activan a su equipo en los momentos del juego donde más soledad puede hallar el mediocentro del Bayern, todos relacionados con la transición de una situación ofensiva a una defensiva. Es decir, cuando el Madrid recupere la pelota y transite, podrá mirar hacia delante y encontrar la aguja enhebrada del galo o el galope del balear. Cada toque del francés o zancada del español tendrán la misión de llevarse a su equipo arriba, atacar junto y acercar con ello a Cristiano a la zona de Hummels y Boateng.